Mil likes para Rubén

Cuando Rubens me dejó un mensaje en el muro de Facebook yo no sabía quién era Rubens. “Julia, ¿qué relación tienes o tuviste con Leslie, Otto y Sergio?”, escribió. Aparentemente Rubens sí tenía algunas pistas sobre quién podía ser yo: esos tres que mencionaba eran mi abuelo uruguayo y sus hermanos.

Lo stalkié un poquito a Rubens, a ver qué onda. Nunca había mirado con tanto detalle el muro de un viejo: vi que compartía imágenes de Tabaré Vázquez, Betty Boop, Jesucristo y Víctor Jara con la misma frecuencia. Que posteaba certificados que supuestamente demuestran que Carlos Gardel nació en Uruguay. Que de perfil tenía una foto de una foto con una señora que parecía ser su mujer. Estamos hablando de un señor que nació en 1936, información que también aparecía en su perfil.

Entonces mandé un mensaje a mi abuela, otro a mi papá, otro al grupo familiar, para ver si alguno sabía quién era Rubens. En el mismo momento le di like a su comentario y le respondí que Leslie había sido mi abuelo y que se llama igual que mi papá.

“Sí, claro que sé quién es”, respondió la abuela Mireya, que se acuerda de todo siempre. Rubens había sido muy amigo de mi abuelo. Mi abuelo murió cuando yo tenía 4 años. Siempre me cayó mil puntos. Hasta suelo citar cosas que creo que alguien me dijo que supone recordar que él decía. Era comunista, de eso estamos seguros. También de que decía “Mireya, gran mujer, mejor madre”.

Nos pusimos a chatear. Yo desde Moscú y un señor de 81 años desde el barrio montevideano de La Teja, chateamos.

Lo primero que hizo Rubens fue mandarme esta foto de mi abuelo. Después dijo: “Me alegra mucho el saber que tú eres su nieta, te mando un fraternal abrazo, lo recordamos mucho a ‘el negrito’, como le llamábamos en nuestro barrio”.dominza.jpg

Le pedí su número de teléfono y la abuela Mireya lo llamó. Charlaron sobre su adolescencia, ella dice que lo notó demasiado nostálgico. Que había perdido a su mujer y que estaba desconsolado. Que dijo que iba a empezar natación y que ella le dio mucho aliento.

Le dije a Rubens por messenger dije que cuando mi hermano, mi papá o yo fuéramos a Montevideo, lo íbamos a ir a conocer. Él dijo que cómo no, que bárbaro, que si dios quiere así será. Y me mandó de nuevo la foto de mi abuelo, un pulgar para arriba y un youtube de Los Olimareños cantando “Ta llorando”.

Unos días después se puso a ver mi muro. Lo sé porque me aparecieron sesenta y siete notificaciones. A Rubens le gustaba todo. Todo. Cuando terminó tipeó un pedazo de una canción de Zitarrosa (“No te olvides del pago si te vas pa’ la ciudad, cuanti más lejos te vayas más te tenés que acordar”) y me la mandó como mensaje.

Desde hace un mes y medio que Rubens es parte de las conversaciones familiares, desde un ‘qué loco lo del viejo’ hasta fantasear con que es un buen candidato para Mireya. Ayer durante un skype con mi hermano, lo mencioné de nuevo. “Ah, sí, claro”, me respondió él y miró para arriba y para el costado, como quien piensa en vivo. Entrecerró los ojos, como preguntándose cosas. Y se generó un silencio diferente, uno que no era culpa del delay del 3G.

– No me digas… – le dije.
– Pensé que lo habías visto: varios le escribieron en el muro que lo van a extrañar…

***

Yo nunca había llorado la muerte de alguien a quien no conocí, a menos que fueran presidentes de argentinas, venezuelas y cubas. Jamás me había impactado la muerte de un ¿amigo de facebook? Tampoco había tenido la posibilidad de mezclar lágrimas y sonrisas pensando en mi abuelo. Porque cuando murió yo tenía cuatro años.
Así que gracias, Rubens.
Mil likes para vos.

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